SR. SÁNCHEZ …QUE YA SOY MUY MAYOR, por Luis Baras

Sr. Presidente, me gustaría que entendiera esta carta como el reflejo de la sensación que muchos ciudadanos tenemos para que tome nota, si es que los gobernantes toman nota alguna vez de algo. Quiero decirle que creo que usted se esta quedando conmigo y voy a explicarle por qué. Mire Sr. Sánchez, lo único bueno que tiene la edad es la experiencia y, por tanto, haber aprendido, a base de palos de la vida, a verlas venir. La edad también suele avisarte cuando alguien quiere engañarte para conseguir un objetivo. Esa es la sensación que tengo como ciudadano y, aunque no sea su intención, eso es lo que usted transmite.

Soy consciente de la enorme tragedia que estamos viviendo y de la dificultad que representa enfrentarse a algo desconocido como es una nueva enfermedad en forma de pandemia. Pero en las circunstancias trágicas y difíciles es cuando los seres humanos muestran lo mejor y lo peor de ellos mismos. Presidente, llevo más de dos meses en permanente y profunda reflexión y he llegado a la conclusión de que usted y algunos de su equipo, no todos, me está tomando el pelo desde el principio de este problema. Verá, es un ejercicio de mera observación y análisis como ciudadano, ya que no tengo que ser experto de nada porque para eso le pago a usted y a los miembros de su gobierno y que hagan esa labor por mi, como llevo haciendo desde hace varias décadas con mis impuestos. 

Con su estado de alarma estoy confinado en mi casa, solo, obedeciendo puntualmente su mandato por mi salud y por la de los demás. Llevo dos meses sin ver físicamente a mis familiares y amigos. Como estoy en la edad de riesgo me ha dado, después de dos meses, permiso para salir un rato por la mañana y otro por la tarde, pero sin garantizarme nada con respecto al comportamiento de los demás a los que veo saltarse normas y distancias como si la cosa no fuera con ellos. Ya me he acostumbrado a que la muerte sea solo una cifra y que cuando mueren 200 personas, al día siguiente, alguien de los suyos diga que “estamos en el buen camino”. Su decreto ha conseguido hacer de mi vida una rutina al ver pasar los días sin distinguir unos de otros. Como muchos trato de salvar cada día mis momentos depresivos, mis bajonas, mis miedos y mis soledades ya que todavía la tecnología no ha sustituido al abrazo y la cercanía. Trato de entretener mi tiempo con lo que puedo, pero, sobre todo y por una cuestión profesional y ciudadana, trato de estar al día en la información del problema. 

Sigo la comunicación que usted y algunos de sus ministros y portavoces me facilita en comparecías largas, tediosas, faltas de capacidad comunicativa y de respuestas poco aclaratorias que siempre me dejan la sensación de que lo que se acaba de decir puede que mañana o dentro de un rato no sea. Y también me he acostumbrado a asistir a la presencia del portavoz Fernando Simón del que ha quedado demostrado, que aparte de su poca empatía para manejar una situación como esta, no para de comunicar, establecer y pronosticar situaciones y datos que no coinciden en muchos casos con la realidad, aunque algunos se dediquen a distribuir con profusión por las redes su curriculum, como si con eso se justificara todo los que dice y transmite y hubiera que creerlo a pies juntillas. Gracias Dios están las videotecas y hemerotecas.

Sr. Sánchez, tengo la sensación de que Simón está ejerciendo de marioneta útil para que los errores, las inexactitudes, los datos falsos y otros argumentos negativos recaigan sobre él. Su última afirmación me lo ratifica al decir que el Gobierno no puede facilitar los nombres de los expertos, a los que usted siempre hace responsables de sus decisiones, por su tranquilidad y para que la prensa no los incomode. Esa afirmación no es solo un nuevo veto a los medios, una necedad y una nueva tomadura de pelo, sino que, además, es una ilegalidad como muchos juristas y jueces, incluso cercanos a su partido, están denunciando. La ley no sólo le obliga a decir quien le asesora, su formación, su adscripción política, su experiencia, etc. sino que también usted debe mostrar los informes que avalan la toma de decisiones de su Gobierno…En política lo que se oculta siempre tiene trampa o truco. El Consejo de Ministros es secreto pero los llamados “expertos” no pertenecen a él y usted lleva echándole la culpa de todas sus decisiones desde que empezó este asunto. 

Sr. Presidente, aunque por esta carta no lo parezca, no sabe lo que deseo de corazón que sus decisiones sean las correctas y que su gobierno y sus expertos acierten porque usted se juega el prestigio y su cargo, pero los ciudadanos nos estamos jugando la salud y el futuro económico inmediato que es la otra pandemia que ya tiene infectado gravemente al país que dirige.

Sevillanía Redacción

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