Perdimos el miedo, por Miguel Ángel Ruiz Anillo

Miguel Ángel Ruiz Anillo

Después de estar durante dos meses en práctico estado de shock en nuestras vidas, después de estar confinados para proteger nuestras vidas y la de las demás personas, nos encontramos, de golpe, con la posibilidad de ampliar nuestras salidas a la calle en lo que se ha denominado una fase de desescalada. 

Ya en su día, cuando se permitió a primeros de mayo la realización de práctica deportiva individual o la posibilidad de andar durante una hora al día, se pudieron ver situaciones de incumplimiento grave de las medidas dictadas por el Gobierno en cuanto a la distancia social que es necesaria. 

En esta semana, con la posibilidad de ir a los bares, a sus terrazas, he podido comprobar idéntica falta de implicación social. Ha habido, de nuevo, situaciones de falta de responsabilidad por parte de muchos. Terrazas llenas, como si no estuviera pasando nada. La gente no es consciente del riesgo. Se está saliendo de las Unidades de Cuidados Intensivos pero no se ha salido aún de la pandemia.

En definitiva, la población le ha perdido el miedo a algo que no debería quitarle nunca la vista. Hay que seguir con todas las precauciones para no tirar por tierra todo lo conseguido hasta este momento. Hemos sido ejemplares hasta este momento, no debemos dejar de serlo simplemente por una salida progresiva.

Soy consciente de las ganas de salir, sobre todo en Andalucía, donde a partir de esta fecha vivimos prácticamente en la calle. También lo soy en cuanto a las dificultades económicas que tienen las empresas a la hora de desarrollar su labor con motivo del cierre durante dos meses de muchas de ellas. Pero ni las ganas de salir, ni la necesidad económica deben llevarnos a un callejón sin salida.

¿Se imaginan un rebrote de tal magnitud que nos obligue de nuevo a medidas de confinamiento como las que hemos tenido? Eso sería catastrófico desde un punto de vista sanitario, social y económico. Sería un fracaso colectivo por la impaciencia de recuperar la normalidad a marchas forzadas.

Miren, hasta que no den con un fármaco adecuado para combatir el coronavirus tendremos que estar en esa situación de vigilancia permanente de las medidas de seguridad. Por nosotros y por los otros. Pensemos que en la situación que estamos actualmente deberíamos haber estado en el mes de febrero si no se hubiera minusvalorado la magnitud de la pandemia mundial que estamos soportando. Otro gallo nos hubiera cantado. Quizás no nos hubiéramos visto obligados a estar confinados en el amplio grado que hemos estado.

Siempre he dicho que de esta pandemia vamos a salir todos juntos. Por encima del trabajo que se haga desde las Administraciones Públicas. Se tienen que seguir contemplando las medidas como el primer día. Que no nos engañe esta situación. Hay datos mejores pero aún graves. Y estos datos se están produciendo por la gran responsabilidad que hemos tenido todos.

Por ello, es necesario hacer lo contrario de lo que os planteaba en este artículo de opinión de hoy en su título. No debemos perder el miedo al coronavirus, al revés, ahora es cuando más alerta y responsables tenemos que estar para evitar contagios y rebrotes. Nuestra vida va en ello.

Sevillanía Redacción

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