Nueva víctima del crimen organizado en Marbella

Estaba mandando un audio, cuando escuchó los disparos. «¡Están pegando tiros!», exclamó en el mensaje, que quedó registrado en el móvil de su contacto, a la vez que se escuchaban las detonaciones grabadas durante la conversación. Es una de las pruebas en manos de la Policía Nacional sobre el primer asesinato por ajuste de cuentas en la Costa del Sol este año, que se realizó ayer con una pistola con cañón largo a bocajarro en una adinerada zona de Marbella. La víctima fue un bosnio de unos 40 años, que vivía en el lujoso barrio.

El sicario realizó varios disparos sobre la víctima, que cayó muerta junto a la acera – J.J.M.

Esta vecina, asustada, miró hacia el lugar de donde venían los tiros y, medio escondida, vio a un hombre de pie sobre el paso de peatones. Eran las 13.53 horas en la calle Arturo Rubestein, en plena «lavadora», una de las zonas más exclusivas de Marbella, barrio que la operación «Malaya» desveló que se usaba para blanquear dinero de la corrupción. Allí el tirador sujetaba un arma con un cañón largo, llevaba pantalón y chaqueta azul, gorra, el pelo muy corto en lo que se podía ver y una mascarilla quirúrgica de las que se usan para evitar contagios por coronavirus.

«Iba bien vestido, bastante pijo, estaba parado y disparando», aseguraba una testigo, que dice que cuando se detuvieron las detonaciones el asesino se marchó, dejando al otro hombre muerto sobre el paso de peatones, cerca del bordillo, al lado de un coche de alta gama que fue alcanzado por varias balas en la rotonda Camilo José Cela. A paso ligero, según las mismas fuentes, el sicario caminó en dirección a la playa para irse del lugar de los hechos. 

Pero luego no se fue a pie, sino que huyó en una moto que los estaba esperando. «Al poco rato pasó montado en una moto y llevaba la cartera con la que se fue del lugar», relatan los testigos, que confiesan que pasaron miedo y que en la Kawasaki que huyeron iban dos personas. Del tirador dicen que es un hombre joven de mediana estatura con una cartera a modo de maletín, donde habría portado el arma

Regresaba con el almuerzo

Todo fue muy rápido. Según los testigos, en menos de un minuto y medio había vaciado el cargadory desaparecido. Las llamadas a Emergencias 112 llegaron a las 14.00 horas, relataban el resultado de aquel asalto: un nuevo fallecido en la Costa del Sol por ajuste de cuentas, interceptado por su asesino cuando regresaba de comprar comida para llevar de una tienda de preparados muy conocida en la zona. Con varios impactos bala, alguno en la cabeza, según las fuentes, yacía tendido junto a la bolsa con el almuerzo. 

La desescalada no sólo ha traído más libertad de movimientos, sino que ha hecho rebrotar este tipo de delitos. La semana pasada fue el primer aviso de que el crimen organizado seguía activo en la Costa del Sol. Un británico de 27 años acudía al hospital comarcal de Marbella con cuatro tiros en las piernas. La investigación de la Policía Nacional identificó a la primera víctima de ajuste de cuentas en el litoral malagueño de este 2020. Aunque a diferencia con el asaltado ayer, este británico sí pudo salvar la vida y se recupera de las lesiones. El bosnio no tuvo tanta suerte.

Fuente: ABC

Sevillanía Redacción

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