La Bienal de Flamenco se traslada a los espacios abiertos

El gran festival sevillano ofrecerá 51 espectáculos, 34 de ellos estrenos. Rocío Molina, Israel Galván, Farruquito, Estrella Morente, Dorantes o El Pele comparten cartel con nuevas figuras

Artistas y representantes de las instituciones, este miércoles en la presentación de la programación de la Bienal de Flamenco de Sevilla, en el Real Alcázar.PACO PUENTES / EL PAÍS

“Lo más fácil, como han hecho otros grandes festivales, hubiese sido cancelar, pero los responsables de las instituciones que hacemos posible la Bienal de Flamenco no hubiésemos dormido tranquilos”, ha confesado este miércoles Antonio Muñoz, delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla en la presentación de la 21ª edición de la cita más importante del mundo para el flamenco. El multitudinario acto, al que han acudido casi una treintena de artistas, se ha celebrado al aire libre, en los jardines del Real Alcázar, como se ofrecerán la mayoría de los espectáculos debido a las medidas de distanciamiento que deben observarse durante la pandemia, y amenizado con sonidos no precisamente armónicos: el canto de los pavos reales que no han querido perderse ni un detalle de la programación.

“Hemos tenido que reducir el número de espectáculos, de los 70 previstos hemos pasado a 51, de los que 34 son estrenos, y la mayoría de ellos se celebrarán en espacios al aire libre; porque lo principal es que el trabajo de los artistas pueda verse. Siempre hemos tenido claro que las compañías y los artistas necesitan la Bienal como un punto de partida desde el que sus creaciones puedan salir a recorrer el planeta”, ha asegurado Antonio Zoido, director del festival que nació en 1980 de la mano del escritor y flamencólogo José Luis Ortiz Nuevo y que en 2020 cumple 40 años. También esta edición coincide con la celebración de la primera década de la declaración del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Junto a nombres consolidados como los bailaores Rocío Molina, Israel Galván, Andrés Marín, Farruquito o Patricia Guerrero, los cantaores Estrella Morente, El Pele, José Valencia, Tomás de Perrate o La Tremendita, el pianista Dorantes o el guitarrista Dani de Morón, la programación incluye a artistas que se presentan por primera vez con espectáculo propio como la bailaora Mercedes de Córdoba, el guitarrista Daniel Casares o la arpista Ana Crismán, quien estrenará Soníos del arpa negra. “Las circunstancias que vivimos impedirán a mucho de nuestro público extranjero acudir, por esoretransmitiremos algunos de los espectáculos por streaming”, ha puntualizado Zoido. En ediciones anteriores el 30% de los espectadores de la Bienal son de fuera de España.Además de los escenarios habituales como los teatros Lope de Vega y Central, que tienen su aforo reducido a un 33% para respetar la distancia de seguridad, la Bienal de Flamenco ocupará por primera vez el monasterio de La Cartuja

Además de los escenarios habituales como los teatros Lope de Vega y Central, que tienen su aforo reducido a un 33% para respetar la distancia de seguridad, la Bienal de Flamenco ocupará por primera vez el monasterio de La Cartuja -sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo- y la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. Otras de sus sedes serán el monasterio de San Jerónimo, la iglesia desacralizada de San Luis de los Franceses, el patio de la Montería del Real Alcázar. En total se ofrecerán 12.000 entradas que saldrán a la venta en Internet el 1 de julio.

La búsqueda de espacios al aire libre, que permiten un 50% del aforo, ha llevado a la Bienal a expandirse y recuperar el monasterio de San Jerónimo -que ya se había utilizado en ediciones anteriores- para ofrecer las propuestas más experimentales los viernes y sábados de agosto (del 7 al 29). Los coqueteos del jerezano Diego Villegas, que toca la flauta, el saxo y la armónica en clave flamenca, con el jazz abrirán este nuevo ciclo en el que también estarán el grupo granadino M. de Puchero, el guitarrista Raúl Cantizano, la fusión de electrónica y flamenco que hace Artomático y Los Voluble o el mítico Gualberto que estrena Duende eléctrico. “Es una mezcla de flamenco y música psicodélica, en el que toco la guitarra eléctrica y el sitar, inspirada en la novela de Robert Graves La diosa blanca que he compuesto durante el confinamiento y trata de los tiempos del matriarcado”, ha explicado el músico, uno de los pioneros del rock andaluz.

Pasado el avance de agosto, la programación comenzará el 5 de septiembre con la reposición de espectáculo que el Ballet Flamenco de Andalucía, dirigido por Úrsula López, estrenó para celebrar sus 25 años. Al día siguiente, la bailaora y coreógrafa Rocío Molina hará doblete en el teatro Central con dos partes de su trilogía dedicada a la guitarra. Al mediodía ofrecerá Inicio (Uno), que ya esbozó el año pasado junto al guitarrista Rafael Riqueni y que presentará muy modificado. Por la noche será el estreno de Al fondo riela (Lo otro del Uno). Farruquito, con Desde mi ventana, Antonio Canales que dirigirá su montaje Torero, María Moreno, con su nuevo montaje More (No) More e Israel Galván que presentará Gatomaquia junto a Le Cirque Romanés forman parte del cartel de este año en el que predomina el baile. La cita tiene un presupuesto de 1,5 millones de euros y que sus organizadores (Ayuntamiento de Sevilla con la colaboración de la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla entre otros) aseguran que se ha ahorrado en muchas cosas, menos en el caché de los artistas, que se ha respetado. La clausura de esta edición la cerrará Estrella Morente el 4 de octubre.

Entre los proyectos que se han quedado por el camino por culpa del coronavirus, Zoido destaca La divina comedia, de Andrés Marín; Suite Sevilla, una colaboración de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Riqueni, y las cuatro noches del Hotel Triana, la parte más popular de la cita que está estudiando recuperar más adelante. “No hemos querido dejar a nadie atrás, pero hay cosas que no se han podido ensayar por el estado de alarma. El flamenco necesita ahora todo el apoyo posible, especialmente después de lo que está pasando con los tablaos y de que tengamos que ver cosas como el cierre de Casa Patas en Madrid. Me ha dado mucha pena. Durante años ha sido la institución por excelencia en la que se podía ver flamenco bueno; pero tras la entrada del flamenco en la programación de los teatros, como en los Teatros del Canal, en el Real o en el Café Berlín, Casa Patas se había quedado instalada en un flamenco muy unidimensional; frente al flamenco más abierto que se hace hoy”, reflexiona Zoido.

Fuente: El País

Sevillanía Redacción

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